Sabor de 5 generaciones

Sabor de 5 generaciones

El nombre de La Ibense proviene de Ibi, pueblo de la provincia de Alicante. El clima mediterráneo de la zona, matizado por una cierta continentalidad a causa de su altura, produce nieves durante el invierno, lo cual facilita un primer comercio del hielo.

Los hombres y mujeres ibenses, herederos del casi mítico oficio de los nevaters (neveros), fueron después los pioneros del helado, desarrollando de padres a hijos lo que hoy se considera una profesión artesanal.

Nuestros orígenes familiares se remontan a 1850, cuando un grupo de ibenses, conocido como los blusas negras por su indumentaria, inicia la aventura de la venta de sorbetes en Gibraltar, entre ellos Don José Vilaplana Pérez , nuestra primera generación



La cultura popular de Ibi recuerda como en otoño estos ibenses regresaban a sus tierras con libras de oro, lo que provocó un importante éxodo en busca de fuentes de ingresos que aliviaran las maltrechas economías agrícolas de la zona.
Años más tarde, su hijo José Vilaplana Peiró (2a generación), emigraría a Argentina, instalándose en la capital, Buenos Aires, donde alterna la venta de helados con el cargo interino de guardia municipal.



Regresa a España en 1890 y ya casado, continúa el oficio con la ayuda de sus hijos, fabricando y vendiendo helados, entre 1891 y 1910, en infinidad de pueblos de Andalucía: Ronda, Menjibar, Pueblo Nuevo del Terrible, Algeciras, La Línea, Jaén...

En 1911 decide trasladarse junto a sus 7 hijos a tierras del protectorado francés en África. En poblaciones como Casablanca, Orán, Tánger, Belisabhies y Marrakech, José pone a prueba en distintas etapas a sus hijos mayores como vendedores de heladora al cuello en los respectivos zocos de estas ciudades.

Más adelante su hijo, Julio Vilaplana Miralles (3a generación), emparenta con otra rama de heladeros de Ibi, al casarse con Doña Consuelo Verdú Bou, perteneciente a los pioneros blusas negras. Los padres de la novia habían adquirido su oficio en lugares tan lejanos como EE.UU y Argentina. El matrimonio abrirá locales en Bilbao, Santander, Vitoria, Palma de Mallorca, Castellón de la Plana y Tortosa, llegando finalmente a Salou en 1958, donde se establecen definitivamente.




El hijo de ambos, Julio Vilaplana Verdú (4a generación), junto a su esposa Amalia Montero Castro y los hermanos de ésta, Francisco y Juan, siguieron impulsando el negocio de las heladerías La Ibense, al mantener abiertos varios establecimientos y un negocio de turronería artesanal, para lo cual contaron con la inestimable ayuda y el amor a la tradición de sus hijos Julio, Maite, Raquel y Miguel - éste ultimo hijo político, todos completamente integrados en la empresa familiar.



En la actualidad, el director es Julio Vilaplana Montero (5a generación).



Todos juntos luchan por aportar las más modernas técnicas de producción, pero con criterios artesanales, comprometidos como están, por tradición y vocación, con la divisa la calidad como lema, que es la prolongación de un sueño al servicio de nuestros clientes.

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Organización

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Desarrollamos el trabajo de nuestras áreas de responsabilidad fundamentalmente por las mañanas, si usted observa, seguro que nos podrá encontrar...